Las maravillas vegetales de Chile

Las riquezas vegetales de Chile son tan enormes como los océanos. En cada parcela de tierra podemos encontrar una especie endémica, única de dicho lugar al que pertenece. La lista de ejemplos es prácticamente interminable, pues son miles las variedades de plantas que cumplen con todos estos requisitos.

Una de ellas es el amancay, una planta muy común que crece silvestre en los campos de Chile a una altura siempre menor a los mil metros sobre el nivel del mar y que presenta un tallo corto en cuyo extremo brota una flor que puede ser tanto naranja como amarilla y que puede presentar algunos destellos en color violeta. Esta flor posteriormente se transforma en el fruto de la planta y contiene las semillas de ésta.

Otra planta peculiar es la luma colorada o llamada solo luma, que es un árbol que puede llegar a ser alto, con un trono recto y que posee frondosas hojas en su copa. A su vez produce flores blancas que son buenas productoras de miel si se combinan con las abejas y de las cuales nacen los frutos rojos o negros que se llaman lumas y se utilizan como alimento o en el proceso de elaboración y obtención de chicha. El fruto es el único elemento de la planta que resulta aprovechable para la labor industrial que realiza el hombre en su día a día, pues su tronco es muy duro y leñoso, por lo que no sirve en carpintería.

Un árbol muy destacado es olivillo o aceitunillo, llamado científicamente Aextoxicon punctatum, el cual es de un tamaño mediado que ronda los 15 metros de altura, y no posee una copa muy frondosa. Crece en las zonas húmedas de los bosques chilenos.

Todas estas plantas son muy comunes en Chile y son referentes de su vegetación.