Las maravillas de la flora chilena

Chile es un país muy rico en diversidad de todo tipo, y esto ocurre especialmente cuando hablamos de su naturaleza. En cuanto a la flora, esto toma particular fuerza, pues debido a la gran diversidad de climas, existe una enorme variedad de plantas.

En Chile hay climas muy diferentes en cada región, existen desiertos, montañas nevadas e invernales, grandes lagunas, costas de mar, bosques templados y un largo etcétera.

La diversidad se hace obvia en países como Chile, pues, por solo mencionar algún ejemplo, en un frondoso bosque chileno conviven araucarias chilenas, grandes árboles frutales, pastos de diversas texturas, y siempre en compañía de su inseparable amiga la fauna. En cambio, en un caluroso desierto chileno la vegetación es casi nula, solo existen algunos árboles como el algarrobo y el chañar, y por supuesto los infaltables de cualquier desierto: los cactus.

En Chile también existe el llamado clima mediterráneo, que se caracteriza por sequías durante el otoño y el invierno, por lo que las plantas deben adaptarse a las condiciones, tal es el caso de plantas como: boldo (árbol de tamaño mediano que se usa en muchos casos con fines medicinales por sus propiedades curativas de afecciones hepáticas), maitén (árbol de unos 18 a 20 metros de altura, con hojas de poco tamaño, y que se utiliza gracias a sus flores y a las abejas para la obtención de miel), chagual (planta verde grisáceo de tipo ornamental de mucha belleza, que se esconde entre los grandes árboles) y el arrayán de Colchagua o lumilla, un árbol pequeño que se puede considerar un arbusto por su diminuta estatura, y que está en peligro crítico de extinción, por lo que el gobierno chileno realiza grandes esfuerzos para mantenerlo).

No cabe dudas que la diversidad de flora de Chile es sorprendente y muy rica.