Un gorila diferente

Todos hemos visto King Kong, la famosa película, en la que un gorila gigante trepa el Empire State y derriba helicópteros como si fueran moscas. Pero esta caracterización violenta del gorila es ficticia, ya que son animales de naturaleza pacífica y familiar, a menos que se les provoque. Son muy inteligentes y muchos de ellos han sido amaestrados para demostrar ciertas habilidades, pero ninguno al nivel de Koko, el gorilaque aprendió el lenguaje de señas.

Koko pasó su vida en un zoológico de Estados Unidos, y en realidad no aprendió el lenguaje de señas, pero su entrenadora le enseñó más de mil señales de manos, que dominó y utilizó acertadamente durante su vida. Se publicaron muchos estudios sobre su habilidad para “hablar”, pero ninguno de ellos con suficiente rigor científico como para determinar si realmente sabía qué significaba cada gesto o sólo eran coincidencias. En algunas instancias se llegó a comentar que todo era un fraude, o demasiado subjetivo. Para afirmar esto se basaban en que las respuestas de Koko eran interpretadas por sus cuidadores de diferentes formas, por lo que cuando alguien decía que ella quiso decir algo, otro podría decir que quiso decir otra cosa.

No obstante al debate, Koko se hizo famosa, apareció en películas y se convirtió en la atracción principal del zoológico, hasta el punto de haber sido visitada por estrellas internacionales como el cantante de U2 Bono y el actor estadounidense Robin Williams, quienes sintieron curiosidad por el animal.

Koko, recientemente, murió por la avanzada edad a los 46 años. No tuvo descendencia a pesar de varios intentos de que se emparejara, pero nunca dieron frutos. Ella solo vio a los otros gorilas como compañeros de juego o hermanos. La profesora Francine Patterson, quien le enseñó todo lo que sabía, sentirá su pérdida como si fuese un hijo suyo.